Al pueblo argelino, a los combatientes por la causa nacional.
A ustedes que están llamados a juzgarnos (el primero de forma general; los segundos, directamente), nuestra preocupación a la presente proclama es la de esclarecer las profundas razones que nos han impulsado a obrar y el fiel propósito de nuestros planes, cuyo fin supremo sigue siendo la independencia nacional en el marco de África del Norte. Es nuestro deseo evitarles la confusión de las ideas, que podría ser fomentada por el imperialismo y por sus agentes administrativos, si no por otros politicastros sospechosos.
Tenemos presente antes que nada que, después de decenios de lucha, el Movimiento Nacional ha llegado a su culminación. En efecto, puesto que el objetivo de un movimiento revolucionario es el de crear todas las condiciones de una acción liberadora, opinamos que en el plano interno el pueblo está ya unido tras la consigna de la independencia y de la acción, en tanto que en el plano internacional el clima de distensión es favorable a la solución de problemas menores, como el nuestro, sobre todo con el apoyo diplomático de nuestros hermanos árabe-musulmanes. En ese sentido, los acontecimientos de Marruecos y de Túnez son significativos y caracterizan profundamente el proceso de la lucha de liberación de África del Norte. Y no se olvide que, en este terreno, hemos sido durante mucho tiempo los precursores de la unidad de acción, aunque nunca realizada, entre los tres países.
Hoy, dos de ellos se han encaminado resueltamente por esta vía y nosotros, obligados a quedar atrás, sufrimos la suerte de quien se ha dejado sobrepasar. Así nuestro Movimiento Nacional, cargado de años de inmovilismo y de rutina, mal orientado, privado del indispensable apoyo de la opinión popular, superado por los acontecimientos, se disgrega progresivamente con gran satisfacción del colonialismo que cree haber logrado la mayor victoria de su guerra contra la vanguardia argelina. La hora es grave.

Ante una situación que corre el riesgo de convertirse en irreparable, un grupo de jóvenes responsables y de militantes plenamente informados de los hechos, reagrupando en torno a ellos a la mayoría de los elementos todavía sanos y resueltos, ha creído llegado el momento de hacer salir al Movimiento Nacional del callejón sin salida en que lo confinaron las luchas personales y de influencia, para lanzarlo, junto a los hermanos marroquíes y tunecinos, a la gran batalla revolucionaria. A este propósito tenemos que precisar que estamos al margen de los dos clanes que se disputan el poder. Conforme a los principios revolucionarios, nuestra acción, poniendo el interés nacional por encima de toda mezquina y errónea consideración personal o de prestigio, está únicamente dirigida contra el colonialismo, el único enemigo que ciegamente se ha negado siempre a acordar la más mínima libertad si usamos los métodos de lucha pacífica.
Creemos que hay razones suficientes para que nuestro movimiento renovador adopte el calificativo de Frente de Liberación Nacional, disociándose de tal modo de cualquier compromiso y ofreciendo la posibilidad a todos los patriotas argelinos, de todas las categorías sociales y de todos los partidos y movimientos sinceramente argelinos, de integrarse en la lucha de liberación dejando aparte cualesquiera otras consideraciones.
Para ser más precisos, trazamos seguidamente las directrices de nuestro programa político.
Fines:
La independencia nacional mediante:
1) La restauración del Estado argelino, soberano, democrático y social, en el marco de los principios islámicos. 2) el respeto a todas las libertades fundamentales, sin distinción de raza ni de religión.
Objetivos internos:
1) Saneamiento político, mediante el retorno del Movimiento Nacional Revolucionario al verdadero camino y el aniquilamiento de todos los residuos de corrupción y de reformismo, causa de nuestro actual estancamiento. 2) Unión y organización de todas las energías sanas del pueblo argelino para el aniquilamiento del sistema colonial.
Objetivos externos:
1) Internacionalización del problema argelino. 2) Realización de la Unidad Norteafricana en su ámbito natural árabe-musulmán. 3) Conformación, en el seno de las Naciones Unidas, de nuestra simpatía hacia todas las naciones que apoyen nuestra acción liberadora.
Medios de lucha:
Conforme a los principios revolucionarios y teniendo en cuenta la situación interna e internacional, la continuación de la lucha, con todos los medios, hasta la consecución de nuestro propósito. Para conseguir tales metas, el Frente de Liberación Nacional deberá sincronizar el desarrollo de dos tareas: una acción interna, tanto en el plano político como en el de la acción propiamente dicha; y una acción exterior tendiente a hacer del problema argelino una realidad para el mundo entero apoyados por todos nuestros aliados naturales. Es una tarea pesada, que impone la movilización de todas las energías y de todos los recursos nacionales. La lucha será larga, lo sabemos, pero el éxito es seguro.

Por último, a fin de evitar falsas interpretaciones y excusas y para probar nuestro sincero deseo de paz y limitar la pérdida de vidas humanas y el derramamiento de sangre, ofrecemos una base honorable de negociaciones a las autoridades francesas, con tal de que éstas se conduzcan de buena fe y reconozcan de una vez para siempre a los pueblos por ellas sojuzgados el derecho a autogobernarse: 1) El reconocimiento de la nacionalidad argelina mediante una declaración oficial que abrogue todos esos edictos, decretos o leyes, que, para vergüenza de la historia, de la geografía, de al lengua, de la religión y de las costumbres de nuestro pueblo, hacen de Argelia una tierra francesa. 2) Apertura de negociaciones con los portavoces autorizados del pueblo argelino sobre la base del reconocimiento de la soberanía argelina, una e indivisible. 3) Creación de una atmósfera de confianza mediante la liberación de todos los detenidos políticos, la abolición de todas las leyes excepcionales y el fin de cualquier persecución contra las fuerzas combatientes.
En contrapartida:
1) Los intereses franceses, culturales y económicos, legalmente adquiridos, serán respetados, como también las personas y las familias. 2) Todos los franceses que deseen permanecer en Argelia tendrán la posibilidad de optar entre la nacionalidad de origen (y en este caso serán considerados como extranjeros sometidos a las leyes vigentes) o la argelina (y entonces serán tenidos por tales en cuanto a derechos y obligaciones). 3) Los vínculos entre Francia y Argelia serán concretados y constituirán objeto de un acuerdo entre las dos potencias, sobre la base de la igualdad y del respeto mutuo.
Argelino, te invitamos a reflexionar sobre nuestra Carta. Es tu deber adherirte a ella para salvar a nuestro país y restituirle la libertad. El Frente de Liberación Nacional es tu frente, su victoria es la tuya.
Por nuestra parte, estamos resueltos a continuar la lucha y, confiados en tus sentimientos antiimperialistas, entregaremos lo mejor de nosotros a la patria.

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Traducido por Mariano y José Orta, el presente texto fue tomado de La revolución argelina, de Giampaolo Calchi Novati. Texto originalmente publicado en italiano en 1969, la versión española vio la luz en 1970 en Barcelona, bajo labor de la editorial Bruguera. Para la presente reproducción se latinoamericanizaron los giros ibéricos (no más de cuatro casos). El pronunciamiento aquí reproducido da canal al programa político del Frente de Liberación Nacional, fundado apenas unos meses antes de aquel inicial 1954, y constituye el arranque de la guerra de independencia, conocido como Touissant Rouge.
La totalidad de imágenes que acompañan esta entrada fueron tomadas de imdb.com y forman parte de la cinta La batalla de Argel, estrenada en 1966 bajo la dirección de Gillo Pontecorvo.
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