El amor, un poema de Mircea Cărtărescu

1.
sobre mamá nació un arco iris negro
en ese entonces mamá era tan sólo una niña
y su pelo estaba hecho con mechones de diamante
ella detuvo su juego
alisó su faldita
y miró hacia el arco iris
era un arco iris negro y de tanto negro centelleante
la manzanilla en el campo se oscureció.

mamá miraba hacia el arco iris
venía tan bajo que casi podía tocarlo con los labios
y su pelo electrizado, transparente
se adhería a los suaves caños, como de órgano.
el rojo del arco iris era negro
y su anaranjado era negro.
y su amarillo era negro.
y su verde era negro.
y su azul era negro.
sólo el violeta permanecía violeta.
el violeta era un chorro que se perdía en el mar.

entonces supo mamá que estaba perdida.
habría de conocer el amor.
y de pronto su sombra sobre el asfalto caliente de Floreasca
se adornó de venas y de huesos
mamá se montó en un barco de tela de araña
y sobre el arco iris se marchó al cielo.
la sombra, con vértebras y entrañas,
le continuaba el juego.

2.
era un barco de telas de araña.
navegaba al borde del arco iris negro
como sobre los ribetes de un pañuelo.
a su alrededor, mamá veía nubes de papel estaño
que reflejaban su rostro.
de vez en cuando los bombarderos americanos
se enredaba en los nidos de araña
al tambuco, a la escotilla
pero mamá, en la roda
los cogía delicadamente entre sus dedos 
y los lanzaba de nuevo, desenredados y zumbando
como si fueran modelos de balsa y celofán.

todavía era valiente, pero en el cuerpo de celofán
goteó el sorbo de sangre
pero se le quebraron las puntas
a su pelo labrado en diamante.
pero los senos se le arquearon 
bajo la blusa de goma arábiga.
todavía era valiente
todavía era deslumbrante

3.
a través las casas verdes, a través las tecas azules
la sombra de mamá
arroja un trozo de cristal
a las casillas frías de la rayuela
llega el crepúsculo como un animal
de carne transparente
como una flor de pétalos de encía
llegan después las estrellas
y comienzan a parecer las casas verdes, las tecas azules.
la sombra de mamá adquirió órganos extraños:
trenzas,
condecoraciones,
fustas

le creció en el pecho pelo y en los antebrazos
le creció pelo en las falanges de los dedos
le creció el tamaño del cráneo
pero todo esto no podía salvarlo.

4.
un gato abrió los ojos y vio un platillo negro
donde una mujer negra echaba un hilo de leche negra
un conductor de tranvía ingresó en un garaje negro.
se posó sobre un muro negro una mariposa.
sólo el arco iris todavía centelleaba
arrojando llamas negras.

Entonces,
llegó el tiempo del amor, el fin del mundo.
llegó el Apocalipsis, que es el amor.
llegó la bestia que ladraba a las llamas
llegó la máquina con manómetros, esferas, cilindros.
bielas, bujías, globos de cristal, correas de
transmisión bombeando vértigo bajo la piel de las estrellas
llegó el tacto con olor de traílla
llegó la vista con el oído en la jaula
llegó la existencia con la nada enroscada al cuello
llegó la aglomeración, el fierro junto al plástico, el acero
junto al vidrio, la enzima junto al cemento, el cloro
junto a la tela, y hojas en glándulas y huesos en 
rocío y ojos en lápices y fauces superpuestas
y garras y tachuelas y nubes y muñecas y océanos
todo dentro de todo
todo encima de todo
dientes en dientes y boca en boca y sexo en sexo y
costilla en costilla e historias y tuercas y figuras de
estilo y permanganato de potasio, flores con
pétalos, sépalos, estambres, pistilo
todos mando todo
todos fecundando todo
por doquier sólo aptas y aptos
sólo huevas y leches
tanto, que el cosmos de luces
visto de lejos, era la bestia que se apareaba consigo misma
bestia del Apocalipsis
eclipse del espíritu
eclipse.

5.
mamá aún estaba arriba
todavía era inalcanzable
ella navegaba en el arco iris
encima del mundo negro
y los huesos ilíacos le crecieron
como alas amarillentas, de mariposa.
mamá echó a volar remando sus huesos ilíacos 
sobre los techos y los pararrayos
hasta llegar a la luna.

6.
y era la luna una gran pompa de jabón
reflejando en su curvatura al mundo de abajo
ella imantaba a los árboles, sacándoles los pétalos de los
capullos
ella esculpía flores de minas en las profundidades de la
tierra
ella peinaba los cristales de cuarzo.
como a muñecas chinas desenroscaba a las ancianas
y descubría adolescentes,
desenroscaba a las adolescentes y descubría niñas
desenroscaba a las niñas y descubría un olfato.
la luna amarilla
flotaba sobre el arco iris negro.
mamá penetró en ella, se acurrucó en su seno
plegando sus alas, una a la otra.

7.
la sombra de mamá se debatía llena de amor
con el uniforme hecho jirones, el carnet a pedazos
abríase camino entre nostalgias, ternuras, lujuria, pasión, lascivia, pues
—amor! gritaban los radiadores
—amor! las cortinas
—amor! las tiendas de repuestos
—amor! las ratas
la sombra de mamá entre refrigeradores negros
con negro hielo daba pasos negros
arañada por las herramientas negras del amor.

8.
la luna amarilla
flotaba sobre el arco iris negro.
las alas de mamá comenzaron a destramarse
su rostro se ensanchó, se le descolorieron los ojos
incluso la substancia de su cuerpo se homogeneizó con la luna.
sólo el delgado esqueleto aún se vio
a través de la transparencia, un tiempo.

9.
papá vio nacer de pronto a la luna
sobre Bucarest, sobre los talleres de la ITB
ella nacía más grande que la tierra.
y de todos los objetos negros chorreaban sombras coloridas
de la sombra de mamá, papá chorreó una sombra coloreada
con cuerpo delgado y enorme cráneo.
no era amor el amor negro.
las herramientas negras no eran herramientas.
fue bestia, la pesadilla negra, el Apocalipsis, el despertar
fue lo real, la quimera
“extraño sueño he tenido”, pensó papá
“en el que ocurría que el mundo existe”.

10.
el cráneo de papá se volvió gigante
su pensamiento creció infinito
su voluntad fue sin freno
su poder no tenía límites.
miró a la ciudad y la ciudad se derrumbó.
desplegó las alas, levantó vuelo
remando hacia las estrellas
atravesando con la imaginación millones de mundos paralelos
sintiendo la corriente fría de los soles sobre las espaldas
derrumbando con sus alas de murciélago toda escala de valores
a través de lo probable, lo eterno, a través de nunca,
él nadaba con el rostro inalterable
mientras respiraba
los pasados y futuros de cartón.
entre los dedos perlados
portaba una flor de cuatro pétalos unidos
y en lugar de cráneo portaba un ojo azul
del que colgaba su cuerpo delgado y extraño.

11.
papá llegó ante la luna.
el esqueleto de mamá se fundió en su substancia
entonces la luna emitió una lengua de fuego
y aquel que no era tú, ni yo, ni él
la impensable cuarta persona, se arrastró al globo de fuego.
y el amor tuvo lugar.

12.
y el amor tuvo lugar
y el globo comenzó a vibrar
y a su alrededor se juntaron ¿de dónde? ¿de cuándo? croquis
y aguadas, proyecciones ortogonales, maquetas, simulacros
de computadora, esquemas de maquinarias, materiales didácticos
fórmulas algebraicas
y en esta nube irreal se partió la esfera
en dos, en cuatro, en ocho, en diez y seis
en treinta y dos, en sesenta y cuatro
hasta convertirse en un erizo de mar, luego en un gusanillo
en un pez primitivo, en un chimpancé, un niño
una ola, un astro, una flor,
una nube, una cascada, una tenaza,
una nevasca, una poesía, un zueco, un tranvía,
un mundo, una mosca, una estructura económica, un sacerdote,
un pintor de iconos, el recuerdo de una noche de amor, el
proyecto del fresno de poblarse de hojas una vez más, la inconfundible sonrisa de Cristina, todas las ventanas de
todos los edificios de todas las ciudades del mundo, todas
las bacterias que existen en el cuerpo del océano, una zorra
que moja de sangre la nieve mientras se roe la pata en la
trampa, el amor, el odio, la agonía, la fatalidad, todos los
manuscritos y las publicaciones, las razas de los hombres
que vivirán dentro de diez millones de años, el cuarto en el 
que escribo este poema y cada una de sus letras, la posibilidad
de nunca haber escrito nada, de no ser mircea cărtărescu y de
no haber existido jamás y de no haber existido nunca nada
pues el amor es todo
y todo está hecho principalmente de nada.

Traducción de Germán A. de la Reza incluida en el libro Antología de la poesía rumana, que imprimió la UAM-Xochimilco en 2001.

Cosmovisión de un rostro, Victor Brauner. 1961.

Imagen de portada: Géminis, obra del pintor rumano Victor Brauner develada en 1938. Tomada de @artistbrauner

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