Mark Fischer y Ocasio-Cortez: la miope falacia

¿Es hipócrita llamar en el Met Gala a cobrar impuestos a los ricos?

por Héctor Gutiérrez Trejo

La imagen le dio la vuelta al mundo: al menos al algorítmico. Las redes sociales estallaron en estruendosa pirotecnia, similar a las explosiones de las películas de Marvel, que si algo nos han demostrado es que hasta la gravedad es una construcción política: si tienes tanto capital como Tony Stark (o Musk o Bezos) puedes librarte de ella. La joven congresista de izquierda Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) portó un vestido blanco con la leyenda, en letras rojas, como emulando un grafiti, o la sangre derramada de las minorías estadounidenses: Tax de rich. Impuestos para los ricos, la consigna. Salvo el atuendo fantasmagórico de Kim Kardashian, la legisladora de Queens fue el tema que dominó la conversación de la pasada Met Gala: espacio antonímico donde, en un planeta sumido en la pobreza, la falta de vacunas y servicios básicos, la gente bonita y rica, inoculada con Moderna o Pfizer, presume estrafalarias vestimentas en un ofensivo ostento que haría ver franciscana a la corte de Luis XVI. 

El vestido del meme y del escándalo. Imagen tomada del Facebook de la parlamentaria.

La conversación no la acaparó Gigi Hadid, con su vestido digno de la protagonista de un noir clásico. Diva de El halcón maltés. Ni Lil Nas X con su armadura dorada: la de los Caballeros del Zodiaco, dicen las burlas digitales. Abolamos la tiranía de los géneros, deja implícito el nuevo astro afroamericano. La congresista de izquierda, que ayudó a detener la construcción de una planta de Amazon en su barrio neoyorquino, fue el eje de la admiración centennial… y eje de las críticas, por igual, de sectores de la izquierda y la unanimidad de la derecha. No sólo gringas, sino latinoamericanas. Ambas cargadas de miopía, misoginia y puritanismo ideológico. Es cierto que AOC no es Lenin, ni Mao, ni Fidel…  ella misma no lo pretende ni su contexto se lo permitiría. De hecho, ¿podría haber un nuevo Che Guevara con las condiciones materiales actuales? Un mundo occidental que se desindustrializa a pasos agigantados, mientras la producción se concentra en el gigante asiático… y el neoliberalismo, muerto ya, es un cadáver convertido en zombie: quizá peor que cuando estaba con vida. Esta vez no hay que reparar en las cavernarias opiniones de la derecha, que en ambos lados del río Bravo son iguales: intolerantes, reaccionarias y virulentas. Fox News publica que la American Accountability Foundation (AAF), un think tank de carácter conservador (valga la redundancia), denunció a Ocasio-Cortez por violaciones de ética al atender la Met Gala.1 No vale la pena reparar en esas vociferaciones, ni los ataques de los incels y la alt right contra la congresista en plataformas como 4Chan y su, ya prácticamente, contraparte mainstream: Facebook, que impulsa algoritmos que fomentan la intolerancia.

En este caso, las críticas contra AOC han sido igual de intensas por sectores de la izquierda. Para ello, se han valido de Mark Fisher, quizá uno de los teóricos y filósofos anticapitalistas más refrescantes en la última década, pese a su muerte precoz a causa de un suicidio, para embestir a la neoyorquina descendiente de inmigrantes racializados. Perfiles en Instagram como the.decadent.socialist, de carácter anglosajón, o proyecto_televética_, hispanohablante, viralizaron memes (miles de likes recibidos) con una cita descontextualizada de Fisher, sacada de una entrada de Wikipedia, sobre su concepto del realismo capitalista: es decir, de forma resumida, que el capitalismo nos ha hecho creer que ya no puede haber nada distinto, que no hay alternativa y que incluso las expresiones anticapitalistas no son rechazadas, sino asimiladas y apropiadas por el propio capital (Parásitos es ovacionada en los Óscares).

Presuntamente, Kim Kardashian imitando la sombra de Jung. Fotografía tomada del Twitter de la socialité.

El uso de estos memes, tanto de zurdos como de diestros, no sólo son una falta a la memoria de Fisher, quien se habría horrorizado de saber que su discurso anticapitalista se vuelve fetiche, en el sentido que expone Žižek, para soportar la pesadez y el patetismo de la realidad, de la derecha y de la izquierda por igual: quienes, criticando a AOC, caen, por un lado u otro, en lo que justo el pensador británico, fundador del influyente blog K-Punk, habría definido como realismo capitalista: no hay nada afuera del capitalismo… búrlate y no pienses en alternativas… haz un meme porque no hay escape de la bestia de explotación y acumulación de la riqueza. Es cierto que la congresista demócrata se ubica más al centro liberal que en expresiones más cercanas a la izquierda tradicional. También es cierto que su discurso ha ido perdiendo radicalidad y cada vez se diluye más con lo que piensa y dice el establishment demócrata. Es reprobable, de igual manera, que la consigna que portó en la Met Gala se haya vuelto una marca… Y que en su propio sitio web la congresista venda ropa con la referida leyenda: Tax the rich. Podría argumentarse que el sistema político estadounidense, basado en la donación de privados para financiar campañas, así como que el que AOC use a productores locales en vez de grandes firmas de moda, la justifican. Sin embargo, ¿no ella apostaba a una forma distinta de hacer política? Esa es la esencia del realismo capitalista… y no los memes descontextualizados que plagan las redes sociales y que habrían desatado la ira de Fisher.

Después de todo, pese a sus defectos, AOC sigue siendo la voz más influyente, junto con Bernie Sanders, para los jóvenes con tendencia a la izquierda en Estados Unidos; además de un faro de esperanza para su comunidad de clase trabajadora y para millones de personas racializadas que aspiran a una representación distinta al “obamismo”: pórtate como blanco, bombardea a niños musulmanes… pero exime tus culpas bajo la carta racial. Lejos de canibalizar a AOC con puritanismos ideológicos (lo que sirve en el fondo para fortalecer las posiciones de extrema derecha en la política gringa), hay que reconocer y articular las luchas en común de la izquierda, que ella misma enarbola. Una batalla a la vez. En la actualidad, en el vecino del norte (y en todo el mundo) una de las principales luchas, aunque enmarcadas todavía dentro de la lógica liberal, es la de los impuestos para los ricos: que haya una mayor redistribución de la riqueza. Y AOC, junto con Sanders, es quien más ha logrado concientizar a la población estadounidense al respecto: las búsquedas sobre mayor carga fiscal a los que más tienen se dispararon tras la Met Gala. Es difícil creer que de un día a otro expropien Amazon o Space X, sobre todo porque el poder político de la Unión Americana está supeditado en su totalidad al poder económico: su mismo sistema lo requiere, ya que la política está privatizada. Y si la izquierda, o lo más parecido a la izquierda que tienen en ese país, puede lograr que Musk, Bezos y Zuckerberg dejen de evadir tantos impuestos y que ese dinero sirva para ayudar a las comunidades latinas, afroamericanas, bienvenido sea. De lo contrario, la autofagia izquierdista servirá para seguir alimentando a la bestia del realismo capitalista. Y la derecha no escatimará en socavar cualquier intento de una nueva colectividad.

Postal soviética exhibida por el Museo del Comunismo, en Praga. Tomada de su Facebook.

El propio Fisher, en su ensayo “Salir del Castillo de Vampiros” critica el intelectualismo de izquierda en Twitter que condena, moraliza, hace cacerías de brujas, culpabiliza, individualiza y tiende a privatizar la crítica. En un caso específico, Fisher defiende al comediante Russel Brand, quien en un programa de televisión, en una entrevista con Jeremy Paxman realizada en 2013, articuló un discurso procomunista, promigrante y a favor de la clase trabajadora. Las represalias, como pasó con AOC, no se hicieron esperar: y las principales vinieron de la misma izquierda culpígena y puritana. Lo acusaron de hipócrita y otros adjetivos… mientras la derecha, sonriente y cohesionada, continúa ganando posiciones (en ese entonces y ahora) en el parlamento británico.

“La primera ley del castillo de vampiros es: individualiza y privatízalo todo. Si bien (los de la izquierda vampiresca) en teoría dicen estar a favor de críticas estructurales, en la práctica jamás se enfocan en nada que no sea el comportamiento individual. Algunas personas de la clase trabajadora no tuvieron una gran educación y a veces pueden ser irrespetuosas. Recuerden: condenar individuos es siempre más importante que prestar atención a estructuras impersonales. La clase dominante propaga ideologías de individualismo, mientras tiende a actuar como una clase”, señala Fisher…2 y eso debieron de haber señalado los memes que tanto se viralizaron en vez del otro texto wikipediadizado/fragmentado del británico. A AOC, después de todo, sí hay que exigirle y confrontarla, sin individualizar la crítica, sin puritanismos y sin dejar de articular un proyecto político en común que nos permita ir más allá del realismo capitalista. O en el futuro tendremos puros Obamas, Nancys Pelosis y Mitch McConnels.

Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes en Estados Unidos, se reunió el 9 de octubre de 2021 con el papa Francisco. Fotografía tomada del Twitter de la congresista.

Notas

1 Jessica Chasmar, “AOC hit with ethics complaint over Met Gala attendance”, en Fox News.

2 Mark Fisher, “Salir del castillo de vampiros” en K-Punk-Volumen 3 (Reflexiones, comunismo ácido y entrevistas), Patricio Orellana (trad.), Caja Negra Editora, Argentina. p. 109.

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Héctor Gutiérrez Trejo

Periodista adicto a los doritos nacho y a la coca cola. Y a los cheetos bolita de desayuno. Ha sido reportero en Reforma y coordinador editorial en Esquire Latinoamérica. Actualmente colabora en El Financiero.
Twitter: @tedefrijol

Irrelevantes becas para la filosofía

¿Cómo defender la filosofía sin caer en abstracciones generalizantes?

por Karen Fabián

En medio del drama de los 31 científicos, nos enteramos de que Mariana Imaz Sheinbaum, hija de la jefa de gobierno, recibió una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para estudiar su doctorado en filosofía en la Universidad de California, Santa Cruz.

Sorpresivamente, la discusión pública se olvidó del Foro Consultivo Científico y Tecnológico y derivó en la irrelevancia de la filosofía y en lo absurdo de que se otorguen becas para su estudio. 

Esto, naturalmente, desató que algunas personas que se dedican a esta bella profesión salieran en su “defensa”. Yo misma me pregunté cómo demostrar que la filosofía sí es digna de que se invierta en su estudio, más allá de los típicos argumentos sobre su importancia para ser críticas; otros más hablaron de la necesidad de la enseñanza de esta materia desde el nivel básico.  

O sea, la misma monserga de siempre. 

La hija de la jefa de gobierno desató el debate. Fotografía tomada del Twitter de Claudia Sheinbaum.

Pero no me malinterpreten. No es que crea que no se debe abogar por la filosofía y su importancia en la vida pública (estoy segura de que muchas cosas serían distintas si las nociones más elementales de ética fueran conocimiento de todas y todos; ni qué decir de la clase política, que convirtió el ejercicio de gobernar en un juego de influencers y alfombras rojas). 

El tema es que defender a la filosofía con ideas abstractas, como si de verdad fuera una especie de espada que, en cuanto la “empuñamos”, nos abre los ojos ante la injusticia y la mentira, es falaz y soslaya los temas de la filosofía como un trabajo y la desigualdad al interior de la academia.  

Por ejemplo, según Guillermo Hurtado, “la filosofía vive momentos oscuros”.

Pero yo le pregunto: ¿acaso no es realmente una época oscura que el trabajo del 99 por ciento de las personas que se dedican a esta profesión no sea dignificado? ¿Qué has dicho sobre el caso de las y los profesores de asignatura que piden el apoyo de la comunidad para que la UNAM les pague su salario? 

*Sonido de grillos*. 

Cielo abierto propicio para el orgullo universitario. Fotografía: Samuel Cortés Hamdan.

Otras personas podrán decir, tal como hicieron sobre el caso de los 31 científicos, que es legal que una profesora emérita como Juliana González gane más que el presidente sin tener que pisar la Facultad de Filosofía y Letras. Otros, en cambio, dirán que es el resultado de un “sistema que genera injusticias que los que pueden aprovechan más que otros”. 

Como si no supiéramos que “los que pueden” son aquellos cuyo origen es en sí mismo un privilegio, pues son hijas o hijos de exiliados blancos, especialmente españoles, quienes no sólo fueron idolatrados en nuestro país a su llegada, sino que recibieron y siguen recibiendo todas las prebendas que por ley se pueden obtener. 

Sin embargo, en un mundo en el que miles y miles de egresados están desempleados y en el que las profesoras y los profesores de asignatura ven cómo la UNAM pisotea sus derechos laborales es, por decir lo menos, una inmoralidad permitir que continúe esta situación sin decir nada. Por lo tanto, para defender a la filosofía el primer paso que tenemos que dar es luchar por la igualdad de oportunidades, la inclusión social y condiciones laborales dignas para todas y todos. 

Porque claro, para algunos es más fácil alimentar la narrativa de que las instituciones no nos pelan y pasar la página en un tuit antes que soltar el hueso y defender realmente a “la madre de todas las ciencias”. 

Contraluz del orgullo universitario. Fotografía de Samuel Cortés Hamdan.

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Karen Fabián (Ciudad de México, 1991)
Estudió filosofía en la UNAM y, después de un tiempo, se dio cuenta de que no le importaba la vida académica. En 2017 fundó la Liga Mexicana de Filosofighters, quizás el proyecto más bello de toda su perra vida. Ha publicado en revistas como Punto de partidaCrash Mexican Times. Ama la música y sueña con ser periodista de investigación, para lo que ya se está preparando.. Twitter: @Karen_Fabian1

Imagen de portada: exposición en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. Tomada de las redes sociales de Cultura UNAM.

Guía de papel: La periodista que firmaba como Gabriel Luna

Con su trabajo impulsó el divorcio y el feminismo en España.

por Rodrigo Hernández López

El 9 de octubre se cumplieron 89 años del fallecimiento de Carmen de Burgos Seguí, la primera periodista profesional que tuvo España. A principios de 1900 escribió sobre la reivindicación feminista y promovió la legalización del divorcio, en tiempos donde se hablaba de consejos de belleza y recetas de cocina.

Fue la primera redactora de un periódico y la primera mujer corresponsal de guerra.

Se casó muy joven, a los 16 años, con Arturo Álvarez Bustos, con quien tuvo cuatro hijos, de los que sólo les sobrevivió su hija María, nacida en 1895. Fue infeliz en su matrimonio y se separó entre el escándalo en una región conservadora; apostó por la docencia para mantener su independencia económica.

En 1904 fue contratada como redactora de El Diario Universal, ahí tenía una columna diaria, publicada en la primera página, con el título “Lecturas para la mujer”. Por esas fechas adoptó el que sería su seudónimo: Colombine. Aunque firmó otros textos bajo los nombres de Gabriel Luna y Perico el de los Palotes.

Para 1906 trabajó en El Heraldo como corresponsal, estuvo en 1909 en Melilla cubriendo la guerra al norte de Marruecos y también informó sobre la Primera Guerra Mundial.

En un contexto donde las mujeres eran marginadas, fomentó desde su columna una encuesta sobre el divorcio. Entre los meses de enero y junio de 1904 recolectó opiniones sobre la disolución del matrimonio entre escritores, intelectuales y políticos, como Pío Baroja o Miguel de Unamuno. El debate llegó a recolectar cerca de dos mil opiniones, la mayoría a favor de la separación.

Pero dejaré que hable ella, porque el paso del tiempo no ha menguado su pensamiento, ni sus letras.

Las carnes del oficio.

La elegía de las faldas

Cada siglo ha querido caracterizarse por una moda. La moda tiene, sin duda, su filosofía, y la de ahora, asustada de vernos adelantar tanto a las mujeres, nos sujeta amarrándonos por las piernas. Nosotras, que pondríamos el grito en el cielo ante tal abuso si alguien lo intentase, nos dejamos atar por la moda. La falda, que debería ser suelta, con revuelos de túnica, con una comunicación expresiva con la vida y la inquietud, en la falda entravé se vuelve inexpresiva, con una sola coquetería monótona y teatral, de teatro de vaudeville…

¿Quizás será un error que corregirá inmediatamente el tiempo? ¿Quizás será de esas cosas de las que no queda nada, ni un recuerdo, en el diccionario de la mujer, tan voluminoso y tan nutrido, aun impreso en letra tan menuda, letra de pespunte? De cualquier modo, conviene escribir la lamentación, porque hay una solidaridad en la moda que hace errores comunes los de sus creadoras, frívolas trastornadas, borrachas de champagne en noches de creación de nuevas modas.

¡Adiós, estética de los vestidos Princesa, Imperio y Directorio! ¡Adiós, línea purísima, encontrada después de tantos años, y que en los comienzos de siglo nos acercó en bella evocación a la Grecia!

En el eterno varias hemos ido cambiando, y hoy nuestra silueta, con la cabeza cubierta por un sombrero enorme, resulta terminada en punta hacia el suelo. Se nos hinchan las faldas con el viento, abultando las caderas y sitios fronterizos… se lían los pies a estos paños que nos envuelven, que no nos dejan andar con libertad, ni sentarnos, ni subir una escalera; se hace casi imposible entrar en un coche… pero todo lo sufrimos por amor de la moda…

El Madrid de finales del siglo XIX. Fotografía tomada del Ayuntamiento de la capital española.

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La guía de papel, nombre de este espacio de colaboraciones con Altura desprendida de periodicidad mensual, es una pieza en ángulo usada como referencia al momento de insertar la hoja en la máquina de escribir, cuya función es facilitar la fijación de los márgenes a la hora de teclear.

Rodrigo Hernández López
Creció entre libros viejos y periódicos y aún escribe en su vieja máquina de escribir. Fanático de la fatalidad de Casablanca y de la lluvia. Busca cómics de la Editorial Vid, ediciones de La casa de los espíritus y figuras de Star Wars. Como Clark Kent, su pasión es el periodismo. Le gusta dar paseos por el cementerio y sube cosas de Batman desde su Twitter: @lopezperiodista.

Imágenes principal y de interiores: Pixabay.

Preciado: un monstruo contra el psicoanálisis

Un filósofo transexual cuestiona el dogma freudiano.

por Michelle Vázquez

Paul B. Preciado fue invitado en 2019 a las jornadas internacionales de l’École de la Cause freudienne (ECF), un espacio fundado por Jacques Lacan en 1964 para la reconquista del campo freudiano.

Preciado, que como transexual había sido objeto de análisis y diagnosticado como “enfermo mental” por el mismo discurso que ostentaban —o siguen ostentando— las personas a las que se dirigía, se presenta como “el monstruo que habla el idioma que la academia entiende”.

Así, no sólo satisface la curiosidad clínica al hablar de su transición, sino que lanza verdades brutales en cada afirmación. Diserta desde la descolonización que supone la renuncia a la heteronorma de lxs que viven en la frontera, en el cruce; y desde la denuncia al heteropatriarcado que elevó al nivel de ciencia fábulas y mitos, como el complejo de Edipo o la envidia del pene.

¿Estamos asistiendo al ocaso del orden patriarcal y fálico? ¿Es éste el final del “estándar masculino”?, versa el póster que anuncia la 51° jornada de la ECF.

“El psicoanálisis necesita entrar en un feedback crítico con las tradiciones de resistencia política transfeminista si quiere dejar de ser una tecnología de normalización heteropatrialcal y de legitimación de la violencia necropolítica, y convertirse en una tecnología de invención de subjetividades diferentes frente a la norma”, sostiene Preciado.

Puedes leer aquí el libro Yo soy el monstruo que os habla, editado por Anagrama.

Michelle Vázquez
Orgullosa sagitariana, fan del arte contemporáneo y de las películas del llamado “cine de arte”. Tiene una relación amor-odio con la academia, pero encontró en la docencia una trinchera política. Piensa en la educación como un espacio de experimentación y diálogo que permite la interacción desde lugares más amables. Entre sus actividades favoritas están ser feminista, viajar, dormir, bailar y comer.
Twitter: @Mich3ll3_07

Imagen principal: Maris Bustamante (1982). “El pene como instrumento de trabajo [para quitarle a Freud lo macho]”, Careta. Impresión sobre cartón. Fondo No-Grupo, Centro de Documentación Arkheia MUAC (DiGAV-UNAM). Adquisición, 2012.

Memorias y autobiografías de escritores mexicanos

La vida halla rutas más allá de los aburridos estudios literarios.

por Pável Granados

Aunque parecen casi lo mismo, diferenciadas sólo por algunos matices, las memorias y las autobiografías son géneros prácticamente opuestos. Mientras que los memorialistas encuentran su placer recordando lugares e invocando fantasmas de otros tiempos, los autores de autobiografías intentan construirse a base de palabras. La mayoría de nosotros formamos con nuestras palabras un Yo tan endeble que se derrumba cuando se decide a caminar. Es un género tan escaso el de la autobiografía porque requiere de la valentía que da la sinceridad, y quizá por eso esté condenado a la extinción… o más bien a la exhumación. Primero muertos que sinceros; o, mejor dicho, sólo muertos seremos sinceros. De tal modo que sólo aquellos que vengan después sabrán con profundidad de nuestras vidas, de lo que en realidad pensábamos, en caso que muestren algún interés. De los textos reunidos en este libro, sólo el de sor Juana podría ser llamado plenamente “autobiografía”, y acaso pasajes de las memorias de Enrique González Martínez, en el sentido de que son dos autores que se sumergen en sí mismos para encontrar algo propio, o para sacar de la cantera propia ladrillos con qué edificar. Esta necesidad de construir literatura con el material del Yo no se da a causa de la pobreza de los autores o de la incapacidad de comprar vivencias en el exterior. Entre los dos escritores mencionados hay diferencias extraordinarias. Sor Juana dejó un personaje único, no lo llamaría “yo” en el sentido de lo que entendemos hoy por esa palabra. Si reflexiono en torno a ella, me sorprendo: es capaz de tomar su propio yo entre las manos para verlo de fuera, no lo mira como una posesión, no se contempla sólo a sí misma: es consciente de que posee una inteligencia excepcional (¿es ella misma esa inteligencia o sólo la posee?) a la que sólo concibe como un préstamo de la divinidad. Sin embargo, se necesita poseer una inteligencia notable para poder describir la inteligencia que capta. Naturalmente, esto se convierte en un juego de espejos que comienza a ser enfadoso. Por su parte, González Martínez tenía otro tipo de herramientas que le permitieron excavar en el mismo tema; las herramientas psicoanalíticas que pudiera haber tenido (en cierto momento de su vida se apasionó por Freud) le sirvieron para apuntalar el ideario simbolista que formó en su juventud. Él contemplaba un paisaje interior, el que uno recorre en sueños o durante los arrebatos de la inspiración. Y la autobiografía, ella puede manifestarse dentro de las “memorias”: cuando el narrador es elemento del paisaje, cuando toma conciencia de que él es la voz que construye el mundo narrado y que tendrá las peculiaridades que él tenga. Veo una cosa más: las memorias parece que recorren periodos; van de la narración de hechos (fray Servando, Guridi Alcocer) y de la descripción gozosa de un mundo (Prieto) hasta el retrato de una época hecha con los colores conscientes de la personalidad (Tablada, Torres Bodet). Pero no he dicho lo más importante: las memorias y las autobiografías me fascinan. Son un remedio contra la anemia espiritual que causa la academia cuando extirpa, de las obras de arte, la vida por considerarla elemento de poco interés.

Nahui y Lizardo frente a la bahía de Acapulco, de Nahui Olin, 1921.

Sor Juana Inés de la Cruz et al. Memorias y autobiografías de escritores mexicanos, prólogo y selección Raymundo Ramos, 1ª reimp. de la 3ª ed. México, UNAM, 2007 (Biblioteca del Estudiante Universitario, 85).

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Pável Granados
Escritor e investigador mexicano y actual director de la Fonoteca Nacional. Estudió letras hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Coautor, junto a Guadalupe Loaeza, de Mi novia, la tristeza, biografía del cantautor Agustín Lara.

Imagen de portada: Máscaras y muñecos, de Angelina Beloff, 1955. Ésta y la imagen de interiores fueron tomadas del Museo de Arte Moderno.

Somos idiotas, dice Felipe Calderón

¿En verdad hay distancia entre el PAN y Vox, como dicen los blanquiazules?

por Héctor Gutiérrez Trejo

Felipe Calderón dice que el PAN perdió el rumbo: tejió una alianza con el neofalangista Vox. Santiago Abascal, caricatura posmoderna de José Antonio Primo de Rivera. Los mexicanos son una raza inferior, infantil, inacabada, que, en un teatro edípico no resuelto, necesita que el hombre blanco la guíe a la razón y la modernidad, hacia el progreso. Piensa Vox. Los proyectos (mínimamente) antineoliberales son un peligro para México, piensa Calderón. La coma como acto de resistencia ante la tiranía de la palabra. Y sin embargo la coma también es una palabra. El silencio y el ruido no son antónimos, sino transnónimos: cosas diferentes que se vuelven una misma cosa y tienen un distinto devenir; sin que se separen del todo, mantienen una autonomía sin rompimiento. Como el amor y el odio. O el ADN. La modernidad y el progreso, palabras huecas ante un futuro que nos ha sido negado, atavismo del siglo XX: todo lo que se aleje un par de grados a la izquierda del neoliberalismo es salvajismo. Comunismo. Comunismo visto como antonimia del progreso. Y no como su transnónimo: algo en principio distinto, que se vuelve lo mismo pero con un distinto devenir. El capitalismo fue transnonímico: permitió el progreso, fue revolucionario. Ahora es antonímico: se opone a cualquier forma de organización que busque un progreso ajeno a su modelo de explotación y acumulación de la riqueza. El plusvalor como antonimia de la humanidad.

Calderón reprueba que el PAN haya firmado un pacto con Vox. Vox aduce que el machismo es culpa de las mujeres. Calderón aduce que la drogadicción es culpa de jóvenes que se alejaron de Dios. “Tienen poco que creer, que no creen en la familia, que no tuvieron; que no creen en la economía o en la escuela; que no creen en Dios, porque no lo conocen”,1 arguye Calderón. Los milenials somos una generación sin futuro, admite de forma implícita: no creemos en la economía porque la economía nos condenó a trabajos precarios e inestabilidad laboral. No hay futuro. “No me siento representado por la palabra fascista, no me considero facha”,2 asevera Abascal. El fascismo posmoderno, dice Mark Fisher, es un fascismo negado:3 no soy fascista, pero “soy partidario de abrir la puerta de mi país o la puerta de mi casa a quien se la quiero abrir… que las alambradas sean sustituidas por muros”,4 apunta Abascal.

El cómodo autoespectáculo de la frivolidad. Abascal en el senado mexicano junto a Eduardo Verástegui. Imagen tomada del Twitter del supremacista español.

Primo de Rivera se niega a sí mismo, pero quiere que votes por él. Primo de Rivera vive en el corazón del hombre común, en el burócrata, que no es fascista pero cree que los inmigrantes islámicos le roban el trabajo a los españoles. La guerra contra el narco de Calderón no fue más que un proyecto de clase materializado en forma de una guerra contra la gente pobre, morena y fea ante la posibilidad de su organización colectiva masiva tras el fraude del 2006. Los descabezados de la nota roja, siempre morenos, que sirven para avanzar en la imposición de la axiomática del neoliberalismo. Decapitados en el Metro, La Prensa y El Gráfico. Las élites blancas en las revistas del corazón: Hola, Club y Quién. Las vidas inocentes que se perdieron por la sed bélica de Calderón son daños colaterales. El capitalismo, apuntan Deleuze y Guattari, desterritorializa, destruye todo tipo de normas sociales, lazos sociales, formas culturales, rompe identidades, pero al mismo tiempo reterritorializa por medio de estructuras atávicas, religiosas y autoritarias. Privatización de las empresas estatales. Salinas de Gortari restablece relaciones con el Vaticano. Debilitamiento del Estado y liberalización del mercado. Fox le besa la mano a Juan Pablo II. Abascal, el del PAN, no el de Vox, hace que despidan a una maestra por enseñar Aura, de Carlos Fuentes, en la escuela de su hija.5

El novio de México en la comodidad de sus portadas.
Imagen tomada de las redes sociales de la publicación.

Es cierto que en México partidos que se identifican con la izquierda han signado alianzas con institutos políticos de corte confesional. Morena y el PES, el ejemplo. Sin embargo, sin que sean loables, y sin justificarlas, dichas coaliciones han sido de carácter pragmático-electoral y no hay una supeditación de la agenda de izquierda hacia la agenda evangélica del PES, sino todo lo contrario. Morena, más allá de sus errores y el conservadurismo del presidente —no confundir conservadurismo con derechismo, porque incluso la derecha, es decir, el liberalismo, puede aparentar ser progresista—, ha impulsado a nivel regional temas como el aborto6 y el matrimonio igualitario, que son contrarios a la plataforma del PES, partido que ya perdió el registro dos veces a nivel federal. Incluso se puede argumentar, sin hacer una apología, que la derecha evangélica, identificada con sectores de las clases bajas de la sociedad mexicana, es distinta a la derecha católica criolla, el Yunque, que predomina en el PAN y las clases altas. Las que salen cada fin de semana en Hola, Club y Quién. Acción Nacional, más allá de que, ante el escarnio público, se haya retractado de la carta suscrita con Vox, sale del clóset y se vuelve a meter: en el fondo comparte la misma ideología y es proclive a la misma agenda contraria a movimientos populares y otras formas de organización social estigmatizadas y criminalizadas por el neoliberalismo. Ambas, a su vez, resultan más cómodas para las élites económicas que movimientos populares con una plataforma abiertamente antineoliberal. Véase el golpe blando contra Lula en Brasil.

¿Acción Nacional y Vox coincidirían en la abolición del libre mercado? ¿Apoyarían al magisterio disidente? El PAN es un Vox que se autoniega, pero suscribe acuerdos con el Frente Nacional por la Familia.7 Calderón sería antes candidato de Vox que de Podemos. El PAN y Vox no son antonímicos, tampoco transnonímicos, son hipernomínicos: lo mismo pero llevado al extremo. FRENAA llamó a votar por los candidatos del PRI y el PAN. Los españoles liberaron a los pueblos del Altiplano del yugo mexica, alega Vox. Me parece una arbitrariedad el retiro de la estatua de Colón en Paseo de la Reforma, alega Calderón.

Orgulloso michoacano presume cercanía con el actual presidente de Estados Unidos.
Imagen tomada del Twitter de Felipe Calderón.

Notas

1 Herrera, Claudia y Cruz, Ángeles. “No creer en Dios hace a la juventud esclava de narcos, señala Calderón”, en La Jornada.

2 Redacción, “El PSOE utiliza a Vox para meter miedo a los ciudadanos y otras frases de Santiago Abascal”, en La Vanguardia.

3 Mark Fisher, “Políticas de la des-identidad”. Los fantasmas de mi vida, Fernando Bruno (trad.), Argentina, Caja Negra Editora, 2018. p. 266.

4 Mopez, Víctor, “Las 12 frases más peligrosas de Santiago Abascal, líder de Vox”, en Los Replicantes.

5 Redacción, “El libro de Carlos Fuentes que fue censurado durante el gobierno de Fox”, en Reporte Índigo.

6 Redacción, “Aborto en Hidalgo ya es legal: se publican reformas para su despenalización”, en El Financiero.

7 Redacción, “Anaya coincide con Frente Nacional por la Familia en rechazo al aborto”, en El Financiero.

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Héctor Gutiérrez Trejo

Periodista adicto a los doritos nacho y a la coca cola. Y a los cheetos bolita de desayuno. Ha sido reportero en Reforma y coordinador editorial en Esquire Latinoamérica. Actualmente colabora en El Financiero.
Twitter: @tedefrijol

Imagen de portada tomada del Museo Memoria y Tolerancia, compartida el 30 de agosto de 2021 en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

La emergencia poética de escribirse a una misma

La jaula se vuelve ave con voz propia y ganas de cantar.

por Michelle Vázquez

Jan Rosagel imaginó Emergencia poética después de ir al mar. Jan Rosagel creó Emergencia poética en medio de la tormenta que supuso 2020 para todas.

La gran pausa —en la que resultó inevitable vernos a nosotras mismas— fue escenario para que, como Scheherezade, Jan nos mantuviera vivas día a día, prestando su voz a nuestras ancestras: mujeres-poetas, mujeres-escritoras, mujeres-creadoras, mujeres-artistas.

A través de la imagen y el texto, fuimos encontrando nuestras voces, hablando, verbalizando eso que nos lastima, que nos da miedo, pero también lo que nos apasiona, lo que nos mueve, lo que nos transforma.
Jan siempre se presenta como una mujer enorme, y cuando la conoces te das cuenta de que lo más grande que tiene son su corazón y su luz, que resultan ser flama y te encienden.

Es tan bondadosa con sus saberes que los comparte sin escatimar, lo que hace que sus laboratorios realmente sean espacios seguros de experimentación donde tanto las mujeres como las infancias podemos desplegar toda nuestra creatividad sin la constante carga patriarcal del canon y la academia.

Como yo experimenté muchas cosas hermosas en los tres laboratorios que tomé con ella, quise compartir con ustedes esta entrevista, en la que nos cuenta todo lo bello que tiene para ofrecer.

Autorretrato.

La poesía es una parte importante en tu quehacer diario, podría decirse que vives a través de la poesía. Cuéntanos cuál es tu relación con ella…

La poesía es mi casa, es mi madre, a veces mi hija. A las mujeres como yo no les pertenece la poesía; a las mujeres pobres nos la han contado como un lujo, como una técnica, como un instrumento difícil de comprender. Me la arrebataron desde siempre. Jamás pensé ser una mujer de versos. Hoy es mi mar y mi esperanza. La poesía para mí es justicia y ternura y, como puede ser profundamente humana, imperfecta.

¿Cuáles son tus autoras favoritas?

Me gustan mucho Alejandra Pizarnik, Cristina Peri Rossi, Cristina Rivera Garza, Clarice Lispector, Pita Amor, Gloria Fuertes y todas las mujeres orales que no escriben pero que cuentan. Las narradoras orales para mí son seres extraordinarios.  

En tus laboratorios siempre empiezas con un relato; usas tu voz para transportarnos a ese otro espacio que estamos a punto de crear. Los relatos normalmente vienen de tradiciones orales que, desde tu experiencia como narradora, utilizas para construir puentes entre mujeres. ¿Qué es para ti la oralidad?

La oralidad es el origen, es un poder y un regalo de la naturaleza. Ella es la madre de la escritura, toda escritura es una extensión de la oralidad. Somos un cuerpo que tiene la capacidad de construir y emitir sus sentires a través de su voz. Eso, para mí, es un milagro.

La naturaleza le dio a cada ser su sonoridad; la oralidad es la nuestra. La oralidad es un misterio para la ciencia, su genealogía es ancestral. Toda comunidad tiene lenguaje oral y no siempre escrito. Hay cientos de lenguas que no se escriben.

La oralidad está viva, y todo lo que está vivo cambia, muere y nace con  constancia. Además, la oralidad la ejerce cualquier mujer sin importar la jerarquía social. No es como la escritura; la oralidad se ejerce día a día y no hay mujer que no tenga voz, que no emita su voz, aunque sea tímidamente. El mundo actual la ha devaluado mucho, pero si hacemos una revisión histórica de cuando la humanidad era oral, vemos cómo la relación con la naturaleza era mejor, porque la escucha y la herencia de historias resultaba vital. La oralidad, entonces, es una cuestión de sobrevivencia y de cuidado. 

Esto no es un libro, es una vulva.

En este orden de ideas, ¿cuál crees que es la importancia de usar nuestra voz como mujeres?

La voz como mujeres siempre ha estado presente: en el útero la voz de nuestra madre y su latido nos acompañan y cobijan. La voz es la que nos recibe al mundo, la voz es una herencia materna, somos las sembradoras del lenguaje. Es importante jamás olvidarlo.

Actualmente se están prefiriendo espacios exclusivos para mujeres, ¿por qué crees que sea importante hacer esta separación?

Es muy curiosa esta pregunta. Siempre han existido los espacios exclusivos para nosotras las mujeres, sólo que ahora que los nombramos y elegimos como una postura política y de cuidado se nos cuestiona, pero ésa es la ley patriarcal. Mi respuesta ante un mundo mirado desde el patriarcado es ésta: las mujeres necesitamos reposo y espacios de escucha y diálogo, espacios que ayuden a reconstruir nuestros lenguajes y poéticas sin la mirada y aprobación masculina. Son espacios hermosos, por cierto, de mucho poder y sentipensares que construyen resistencias, porque renunciar y rebelarnos a la aprobación patriarcal es liberador. 

Cuéntanos sobre la plataforma desde donde brindas estas experiencias, tu proyecto Emergencia poética…

Pues la querida Emergencia poética es un brote. Somos hijas de la desgracia porque nacimos en la pandemia como forma de sobrevivencia colectiva. Este proyecto ya era un latido que tenía desde hace tiempo y que no me atrevía a construir, pero como buena madre que nos arroja del nido, heme aquí volando.

Emergencia poética es un proyecto autogestivo y experimental para  construir poéticas con mujeres y las infancias. Hacemos principalmente laboratorios de experimentación escrita y visual, tenemos una fanzine y varios conversatorios.

En pocas palabras, un lugar para soñar colectivamente.

La pregunta y el hallazgo.

Aparte de los laboratorios para mujeres, también tienes laboratorios para las infancias. ¿Desde dónde trabajas con ellas?

Con las infancias trabajo desde la incertidumbre. La infancia es un periodo humano hipersensible, indómito; me desarma todo el tiempo, son hackeadores por excelencia. Su ternura y mirada son salvajes y, por ello, feroces. Yo trabajo poesía con ellas y ellos, la expongo desde el juego y la pregunta. La pregunta es fundamental para hacer emerger el poema; la pregunta siempre tiene que ver con su vivencia, desde las palabras y los sentires que conocen.

La infancia me trae siempre al presente y a la palabra honesta. 

¿Qué has aprendido a partir de los laboratorios que impartes?

Todos los laboratorios que he impartido me mostraron que el proceso educativo es también un proceso creador y que las mujeres tenemos una urgencia por sanar y recordar quiénes somos y de dónde venimos. Es impresionante el parecido de nuestras historias.

Las mujeres tenemos un poder creador hermoso y brutal, sólo hay que provocarlo. Hay que jugar un poco más en esta vida.

La experimentación, el juego, la imagen.

La escritura es parte fundamental de todos tus laboratorios y de tu experiencia vital, ¿cómo la vives?

La escritura para mí es una batalla; es donde más veo a mis fantasmas. Tengo dos tipos de escritura: la que fluye naturalmente, que se da al ver y sentir la vida, y la escritura forzada, la que es un pendiente, un encargo, una tarea. Sufro mucho cuando tengo que escribir para alguien, tengo que huir de mí misma para poder escribir, pero ya que inicio fluyo como agua de río. Es un trance bellísimo, una especie de magia. Mis versos siempre están mojados y a veces dejo la marca que dice: aquí dejó una lágrima.

Siguiendo con la pregunta anterior, entonces ¿cuál crees que sea la importancia de vernos y escribirnos?

En muchos cuentos ancestrales, las mujeres pierden los dientes por el amor, pero el amor antes no era pérdida para nosotras; hoy sí. Estos cuentos orales siempre fueron contados por mujeres, de generación en generación, como mapas de vida.

Siento que el acto de remirarnos y reescribirnos de forma colectiva e individual ayuda a construir un mapa para leernos, para encontrar caminos. La escritura es, entonces, un mapa de revelaciones y representaciones indómitas; es la posibilidad de construir nuestra libertad. 

Breve opulencia que fluye.

***
Michelle Vázquez

Orgullosa sagitariana, fan del arte contemporáneo y de las películas del llamado “cine de arte”. Tiene una relación amor-odio con la academia, pero encontró en la docencia una trinchera política. Piensa en la educación como un espacio de experimentación y diálogo que permite la interacción desde lugares más amables. Entre sus actividades favoritas están ser feminista, viajar, dormir, bailar y comer.
Twitter: @Mich3ll3_07

Todas las imágenes son obras de Jan Rosagel.

Bestiario de mis exes

Los amores y sus desencuentros derivan en plasma poético.

por Svetlana Garza

El Homúnculo

Aunque diminuto,
era casi humano.
Temía aplastarlo por la noche,
pero también era escurridizo.

Cegaba mis piernas peludas
como campos de trigo:
pan y vodka como soy,
alimentaba de mí a su pueblo.

Medía un centímetro de alto,
pero su báculo crecía hasta el cielo,
y como un minúsculo Moisés
lo clavaba en mis arenas.

Así atravesaba el mar rojo,
que lo obedecía y se abría en dos,
como yo toda,
para bienvenirlo.

Cuenta la leyenda
que dejó en algún túnel
un mapa hacia mi punto G
tallado en braille.
(¿quién pudiera leerlo?)

El homúnculo vivía en mis grecas
a veces sin yo sentirlo.
El homúnculo vivía con miedo
y tuvo que escaparse un día. 

Cuando se fue me parecía sentirlo
recolectando la cosecha de octubre,
juntando leña para el invierno.
(homúnculo prevenido vale por dos)

Nunca lo vi partir,
un día fue sólo el silencio.
A lo mejor sigue aquí en mi sacro,
martillando mis lumbares.

Quién sabe si él es mi ciática,
quién sabe si él es mi lordosis,
quién sabe si él es mi distrofia,
quién sabe si él es mi dolor.

En la faena colosal.

El Gorila

El Gorila quería, más que nada,
las botas rojas de Vincent Galo.
Creo que las quería para volver a casa.
(como Dorita)

Nunca le dije que para usarlas
iba a necesitar talones,
para no hacerlo llorar en mi cama.

Yo, más que nada, quería
que me engullera entera
para lamer su panza desde dentro.

Que su estómago infinito y negro
escaldara de cosmos mi lengua.

Mientras, mis dedos de tiza
pintarían murales de colores
en las paredes de su vientre. 

Nunca me faltaría espacio.
Todo mundo sabe que las panzas de los gorilas
son más grandes que su pecho,
que su hambre… 

Y al fin mi troglodita
conocería las cosquillas
y las constelaciones.

Cósmica digestión homínida.

El Warsie

Yo pude ser tu tavern wench
y tú hubieras sido mi Chewbacca,
al fin que él también era un genio incomprendido.
Extrañas gargantas de los wookies,
incapaces de pronunciar todo lo que entienden.
Más extraña aún su sensibilidad,
con más de quince formas de gruñir “violencia”.

Todo mundo sabe
que detrás de ese disfraz de alfombra,
esconden un miembro majestuoso,
enarbolado y animal,
y aunque nadie lo decía en voz alta
hay silencios en la película
en que es obvio que lo están pensando.

Nunca quise que fueras Harrison Ford.
No es mi estilo.
Y yo, más Carrie Fisher que Leia Organa,
bocafloja y borrachales,
me habría tenido que inventar un personaje,
antropomorfo pero no humano,
capaz de cabalgar un wookie
por el kessel run en doce parsecs
todas las veces que hiciera falta.

Una jedi azul con tubérculos donde iría el cabello
y un pasado prostituto,
proveniente de uno de esos planetas,
famosos por su trata de blancas,
tan letal con las armas blancas
(mis exnovios siempre lo han dicho)
como con un sable láser.

Nos habríamos conocido en la cantina
donde yo trabajara de encubierta
y hubiéramos bailado toda la noche
(habrías hackeado la rockola).
A Han no le habría importado
que me llevaras al halcón milenario,
ocupado como estaba
con su princesa revolucionaria en turno.

El pretexto sería que tienes un vinilo
de una banda de una galaxia más lejana
o una matrioshka de aquella vez
que traficaron cocaína en mi cuadrante.
O quizás sería yo quien te dijera, 
aficionada como soy a las armas,
que tienes que enseñarme tu ballesta,
y ya insinuada en los albures subsecuentes,
no me dejarías escapatoria. 

Me llevarías a la cabina de mando
y me acorralarías contra los controles.
El motor se encendería varias veces,
de tanto rebotar en ellos,
y nos tendríamos despegando toda la noche
en un planeta donde la noche durara
el doble de horas que el día.

En la mañana, todo tu pelaje
estaría adherido de mi aroma,
mientras te preparas un termo de café
que podría despertar a un Bantha,
y nos quedaríamos sentados por un rato
sin ganas ni hora de irnos,
pero sin pretextos para quedarnos.

O quizás habríamos coincidido en una aventura
y hubiéramos rescatado el pañuelo de la reina
de manos de un antiguo amante
que amenazara con contarle al rey
de sus viejos amoríos. 

O quizás nos habríamos rescatado mutuamente
de morir en las garras o fauces o espinas
de algún monstruo intergaláctico
y nos hubiéramos revolcado bajo las lunas
unas doscientas veces.

Todo el universo sabe
que los wookies se vienen y
hacen venir 200 veces.
Y por ahí de la 150,
me habrías conquistado.
No diría que en silencio,
pero sin palabras.

Triste y hermoso pelaje.

Hombre máquina 

Quiero que me atropelles,
que me pases por encima,
que seas como un tren
cargado de material de construcción.

Quiero sentir mis flancos
en tu engranaje,
su corona de metal
allanándome la piel.

Los engranes tienen dientes
que bien encajados
pueden mostrarme
el camino de regreso.

Más que gemir,
hazme que cruja,
que truene y chisporrotee
bajo tus ruedas.

Quiero que me embarres en las vías,
que me adhieras a los rieles
hasta que sólo picos y palas
arranquen mi piel del suelo.

Quiero mojar la grava de mí:
que mi rocío en la tierra
brille como mi sangre,
brille como luciérnagas.

Amante lámina.

El Neurodivergente

Dices que tienes el cerebro cariado,
que es un colador de pasta
por donde todo el amor se filtra.
Que es un rayador de queso
que hiere con los bordes.

Igual yo quisiera untármelo
por todo el cuerpo, como mantequilla.
Quiero montarme en sus grumos,
como en un toro mecánico
y aprender de ti por ósmosis.

Si está lleno de agujeros,
lamerlo y masticarlo,
como un queso roquefort
escurriéndome
entre las comisuras. 

Y si de veras te suicidas,
déjamelo en tu testamento
para hincarle el diente
y el coño,
como un vibrador orgánico.

Entre los huecos del silencio y la soledad.

El Alebrije o poema de opción múltiple

Dicen que sólo existes en mi mente,
pero llevo las marcas de tus ____________ 

  • a) Dentelladas 
  • b) Lengüetadas 
  • c) Asfixias 
  • d) Zarpazos 
  • e) Otra: ____________ 

para probarte verdadero.

Convertiste mi piel en cofre
donde resguardo incansable tus

  • a) Plumas 
  • b) Pezuñas 
  • c) Molares 
  • d) Uñas 
  • e) Pinzas 
  • f) Otra: ____________ 

con que llenabas mis ____________ 

  • a) Ansias 
  • b) Ganas 
  • c) Nalgas 
  • d) Horas 
  • e) Acantilados 
  • f) Otra: ____________ 

Qué esperas para venir a _______________ 

  • a) Envolverme 
  • b) Enrollarme 
  • c) Embalarme 
  • d) Vendarme 
  • e) Cercarme 
  • f) Circundarme 
  • g) Sitiarme 
  • h) Acorralarme 
  • i) Otra: ____________ 

en tus ____________ 

  • a) Brazos 
  • b) Alas 
  • c) Escamas 
  • d) Tentáculos 
  • e) Fauces 
  • f) Lenguas 
  • g) Armas 
  • h) Ancas 
  • i) Sábanas 
  • j) Otra: ____________ 

Qué ganas de ensalivarte todo
desde el ____________

  • a) Pico 
  • b) Asta 
  • c) Aleta 
  • d) Exoesqueleto 
  • e) Caparazón 
  • f) Tórax
  • g) Otra: ____________
     

hasta la ____________ 

  • a) Médula 
  • b) Aleta dorsal 
  • c) Penúltima raya 
  • d) Última escama 
  • e) Otra: ____________ 

Jálame del cabello hasta que ____________

  • a) Relinche 
  • b) Barrite
  • c) Cante 
  • d) Aúlle 
  • e) Implore 
  • f) Grazne 
  • g) Tararee 
  • h) Otra: ____________ 

Pero si no vas a volver nunca,
al menos ____________

  • a) Enhébrame 
  • b) Traspásame 
  • c) Perfórame 
  • d) Hiéndeme 
  • e) Horádame 
  • f) Remáchame 
  • g) Empálame 
  • h) Ensártame 
  • i) Cálame 
  • j) Picotéame 
  • k) Taládrame 
  • l) Engárzame 
  • m) Traspásame 
  • n) Acribíllame 
  • ñ) Socávame 
  • o) Trepáname 
  • p) Barréname 
  • q) Todas las anteriores 

una última vez.

Estos poemas son un adelanto del libro Bestiario de mis exes, en el que la Rinoceronta (Svetlana Garza) embiste por medio de una sátira poética que se mueve entre el erotismo contestatario y una suerte de melancolía irónica, entre un lenguaje que abreva de la expresión cotidiana y de la lírica de vuelos robustos. En esta exploración, se juega con el anhelo por el paraíso de la carne pretérita y se proponen mapas corporales y espirituales, los cuales expanden sus rutas como cicatrices placenteras encaminadas a la satisfacción propia y a una crítica mordaz que desafía los discursos que se han masticado hasta la insensatez. Los textos aparecerán ilustrados con el trabajo de Mario Méndez, quien es dueño de un trazo rotundo y audaz, liviano e incisivo, agradable y perturbador.

***
Svetlana Garza
Estudió lengua y literatura inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde ahora cursa la maestría en literatura comparada. Es poeta, traductóloga y traductora de libros como Trozos de mí, del poeta beatnik Bob Kaufman; de la novela Entre actos, de Virginia Woolf; de La venganza del Saguaro, de Tom Miller, entre otros. También es autora del poemario de literatura erótica La Rinoceronta en el cuarto (Editorial Letras Líquidas). Su obra, además de en revistas independientes, ha sido publicada en el libro colectivo Fantasías desanimadas, de Editorial Literal, y en la antología Silueta: narrativa y poesía, de Colectivo Entrópico. Sus próximos dos libros de poesía están varados por la pandemia y nunca se ha ganado un premio. #jamásbecada
Facebook: @larinoceronta

Mario Méndez
Nació en la CDMX cuando aún se le decía DF. Pasó su vida dibujando y leyendo historietas, hasta que llegó a la Academia Mexicana de Arte Secuencial, donde le enseñaron a poner orden a las líneas que imaginaba. Es posible haber visto sus ilustraciones en libros, escenografías y algunos muros, sólo que tiene la horrible costumbre de no firmar su obra. Actualmente, juega a ser godín en jomofis para sobrevivir la pandemia, pero el muy mañoso no deja de dibujar.
Instagram: @mariomendezilustraciones

Todas las ilustraciones son cortesía de Mario Méndez.

 

 

 

 

La práctica: un día en la vida de un poeta de tiempo completo

¿Se puede escribir versos en un horario definido de lunes a viernes?

por Aaron Poochigian

Como poeta de tiempo completo, trabajo en mi propia poesía al menos ocho horas diarias. Este trabajo va de la creación en bruto hasta la revisión y la relectura. Antes también incluía la traducción de poesía en este mismo cajón, pero ahora me estoy enfocando en mis propias creaciones. Muchos de mis amigos escritores (y todos los poetas) me preguntan: “¿cómo le haces?” Lo que quieren decir con eso es que cómo le hago económicamente; es decir, “¿cómo pagas la renta?”, pero también están preguntando cómo logro meter la poesía en el burocrático horario de nueve a cinco.

Un día de la semana normal en mi vida como poeta transcurre más o menos así:

Alrededor de las siete de la mañana, camino de mi departamento en el Lower East Side a mi lugar de escritura, Paragraph, en la calle 14. En el trayecto voy recogiendo mis impresiones de la ciudad. Últimamente he estado leyendo traducciones de poesía china clásica, abundante en imágenes. Y lentamente he ido construyendo una colección de poemas propios influidos por la poesía china, basados en imágenes urbanas, para mi próximo libro. La ciudad de Nueva York es el amor de mi vida, y cada día trato de tomar una ruta distinta rumbo a Paragraph.

USA, donde la libertad es una estatua: Nicanor Parra.

Abierto las 24 horas, Paragraph es un área de trabajo prediseñada para escritores, al estilo de las oficinas compartidas de la empresa WeWork, pero para literatos. Tiene una sala silenciosa de clima controlado donde novelistas y biógrafos consagrados, aspirantes a escritores y unos cuantos editores picotean sus teclados como pájaros recogiendo alpiste. También hay una cocina con cafeteras y otras fuentes de cafeína, y un refrigerador. Para poder sentirme “legitimado” como escritor y poeta de tiempo completo, necesito este singular espacio fuera de mi departamento al cual ir como a una oficina de las nueve de la mañana a las cinco de la tarde y a veces más.

Cuando llego a Paragraph, le dedico entre media y una hora al “mercadeo y publicidad”, lo que quiere decir, principalmente: contestar emails (de mis seguidores, de mis odiadores, de mis contratadores y de mis promotores) y publicar en Facebook y Twitter.

Para entrar en modalidad creativa, me pierdo un rato en poemas que encuentro estimulantes; seguido leo traducciones de poetas chinos o poemas de Auden. Luego me pongo a trabajar.

Empiezo con fragmentos, frases o líneas que se me hacen provocativas. Las combino de formas distintas en busca de una chispa. ¿Alguna vez han ido a acampar y han tratado de prender una fogata haciendo fricción con dos varas de madera? Esa es la analogía que quiero lograr aquí. Las frases y líneas son esas varitas, y yo froto unas con otras hasta que surge el poema (que es también una fogata).

Algunos días los termino con un poema que quiero conservar; otros días termino sin nada.

Les tengo otra analogía: ir a pescar. A veces los peces muerden el anzuelo, a veces no. Véanlo con filosofía, no se desesperen si escriben por horas y terminan con pura paja. Mañana será otro día.

Competencia y reposo.

Cuando necesito un descanso del trabajo crudo y creativo, me pongo a revisar. Imprimo varios poemas que haya escrito recientemente y hago todo lo que puedo con ellos en términos de sustitución de palabras, expansión y contracción, en un intento de empujarlos hasta que lleguen a su más “perfecta” enunciación.

Acuérdense de que la edición no se opone al proceso creativo; al contrario, es una parte muy fecunda del mismo. Cada pequeño problema, cada pequeño bache en un poema necesita ser subsanado antes de publicarlo, y las soluciones que se me ocurren durante la revisión con frecuencia hacen al poema mucho más fuerte de lo que era antes, ya sea que lo empujen hacia un nuevo camino o le den ese clic necesario para convertirlo en un todo satisfactorio.

Crecí como poeta cuando me enamoré del lector. Jonathan Franzen dice que el novelista debe pensar en el lector como un amigo; yo digo que el poeta debe pensar en el lector como alguien a quien se quiere ligar. Un poema es un acto de seducción. Sé que uno de mis poemas está listo cuando me puedo imaginar leyéndoselo a alguien al oído, confiadamente, como preludio al besuqueo.  

Supongo que debo contestar la pregunta que todos están pensando: ¿cómo te alcanza para vivir en Nueva York? Algo de dinero llega de mi poesía original en forma de premios o publicaciones, pero, lo confieso, la gran mayoría del dinero que necesito para mi modesta forma de vida sale de traducir y dar clases.

Concrete jungle where dreams are made of, dice Alicia Keys.

La traducción me parece una buena opción porque, sí, te puedes ganar algo de dinero, pero también porque sirve como una forma de ejercitar el oficio y obliga al escritor a encontrar una voz y un idioma diferentes en sí mismo. Déjenme darles un consejo: si vas a traducir algo, traduce algo de dominio público para que, no sé, Eurípides no ande por ahí listo para cobrar una parte de las regalías.

Consideren también traducir obras de teatro porque en ese caso se pueden vender los derechos de publicación pero conservar los derechos para montar la obra y, así, cada que una compañía teatral quiera representar la obra usando tu traducción tiene que pagarte una cantidad por cada función. Hay que tener varias fuentes de ingresos funcionando simultáneamente.

Para mí, dar clases es algo tan natural como respirar. El truco para tener un “negocio lateral” es que se quede lateral; es decir, asegurarte de que no interfiera con el tiempo designado para escribir. Trato de agendar mis clases para entrada la tarde o la tarde-noche, de modo que mi horario de trabajo creativo quede intacto.  

Al final del día, imprimo las creaciones de la jornada para poder seguir jugando con ellas en el camino.

Normalmente, a eso de las seis de la tarde, ahora que la ciudad no está en cuarentena, camino hacia el East Village para tomarme un trago o dos. Me he dado cuenta de que unos tragos me permiten “tomar distancia” y tener “un cerebro nuevo” frente al trabajo de todo el día. Sí, yo soy el tipo ese al que vez garabateando sobre unas hojas de papel en el bar.

Finalmente, regreso caminando a mi casa, y si estoy de humor sigo trabajando en el material que compuse antes; si no estoy de humor hago algunas revisiones ya en cama o releo obras de mis poetas favoritos. Luego me quedo dormido y cuando me levanto lo vuelvo a hacer todo otra vez.

Adiós a las armas.

Traducción de Svetlana Garza. Puedes consultar el texto original aquí.

***
Aaron Poochigian

Poeta y traductor, se doctoró en literatura clásica por la Universidad de Minnesota. Su primer poemario, El ronroneo del cosmos, fue publicado en 2012, y el segundo, Manhattanite, en 2017. Activo en Twitter, ha publicado en sitios como The Paris Review, Best American Poetry y POETRY.

Arantza Gascón
Nacida bajo el signo de géminis, es una apasionada del universo de Harry Potter. Conduce una comunidad de seguidores del mago en Facebook e Instagram llamada Sangre Potterica. Trabaja en ventas en Apple y tuvo un reciente paseo vacacional en Nueva York.

Todas las imágenes, principal e interiores, son fotografías cortesía de Arantza Gascón.

Guía de papel: El chico del periódico

Del diario a la novela y luego al cine: ¿qué enseña la violencia?

por Rodrigo Hernández López

La vida, al igual que el periodismo, está construida por diversas líneas que se conjugan en un punto de la historia, dando como resultado hechos que al final son determinantes para el curso de las cosas.

Pete Dexter, un columnista del Philadelphia Daily News, publicó una columna el 9 de diciembre de 1981 donde detallaba la muerte de un joven llamado Buddy Lego. El texto relacionaba el asesinato con un asunto de tráfico de drogas. El hermano de Buddy, un cantinero de Grays Ferry, llamó a Dexter para que se retractara; el periodista accedió a reunirse con él en el bar para discutir la información.

El reportero alegaba que sus datos eran fidedignos y que la muerte de Lego estaba relacionada con el crimen; el hermano aseguraba que no y le respondió con una golpiza. Dexter era amigo del boxeador Tex Cobb y, al despertar sin dientes y golpeado, acudió a su casa. Cobb daba una fiesta y acudió con un grupo de amigos de vuelta al bar para ajustar cuentas. Al final, el lugar se volvió un campo de batalla.

Dexter terminó con una fractura de pelvis, un fémur lastimado, una conmoción y hemorragia cerebrales, y una cortada que requirió 90 puntos de sutura. Por su parte, a Cobb le rompieron el brazo y la lesión le costó una pelea programada con Muhammad Ali.

Tras ese evento, Dexter comenzó a publicar novelas; la primera, dos años después de la golpiza. Desde entonces, la violencia, en todas sus formas, es el leitmotiv de cada una de sus obras, como si los golpes de aquella noche fueran el motivo de su escritura.

Nicole Kidman representando a uno de los personajes de Dexter.

En 1995 lanzó al mercado El chico del periódico. La sinopsis es en sí misma una noticia que puede leerse en cualquier periódico:

En una celda de la prisión de Moat County, en Florida, Hilary Van Wetter, acusado del asesinato del sheriff local, espera su ejecución. Charlotte Bless, una mujer que ha estado escribiendo cartas de amor al condenado a muerte, se pone en contacto con la redacción del Miami Times y asegura que su «novio» es inocente.

”El periódico envía a dos reporteros, Ward James, originario de Moat e hijo del director del periódico local, y Yardley Acheman, un periodista brillante y muy ambicioso, a investigar el asunto. Éstos, con la ayuda de Jack, hermano menor de Ward y narrador de la historia, realizan un reportaje y se ven envueltos en una turbia historia, en la que se entremezclan enigmáticos testigos, métodos periodísticos no siempre ortodoxos y situaciones de extrema violencia.

”La publicación del reportaje fuerza a que el caso se revise y abre las puertas del éxito a sus autores. Pero quedan demasiados cabos sueltos. Demasiados enigmas sin resolver. Alguien descubre que no todo es tan sencillo como parece. Los pantanos devuelven cadáveres. Y resulta difícil vivir con el cargo de conciencia de saber que no se ha actuado con ética. El joven narrador aprenderá muchas cosas sobre la vida y sobre los seres humanos, pero el precio de este aprendizaje es tal vez demasiado alto”.

Incluso la adaptación de ese libro puede ser vista en Amazon Prime, bajo el título Amores peligrosos (The paperboy en inglés, dirigida por Lee Daniels y estrenada en 2012), con Zac Efron, Matthew McConaughey y Nicole Kidman.

Dexter no es ajeno a la brutalidad y encuentra algo de alivio al dolor de sus recuerdos. Deberíamos recordarlo siempre: la violencia nos marca cotidianamente y converge en formas insospechadas.

Galanes para representar la precariedad.

***
La guía de papel, nombre de este espacio de colaboraciones con Altura desprendida de periodicidad mensual, es una pieza en ángulo usada como referencia al momento de insertar la hoja en la máquina de escribir, cuya función es facilitar la fijación de los márgenes a la hora de teclear.

Rodrigo Hernández López
Creció entre libros viejos y periódicos y aún escribe en su vieja máquina de escribir. Fanático de la fatalidad de Casablanca y de la lluvia. Busca cómics de la Editorial Vid, ediciones de La casa de los espíritus y figuras de Star Wars. Como Clark Kent, su pasión es el periodismo. Le gusta dar paseos por el cementerio y sube cosas de Batman desde su Twitter: @lopezperiodista.

Las imágenes de portada e interiores son fotogramas de The paperboy tomados de IMDB.